En el país de los gatos
nació un príncipe,
híbrido donde los hubo,
mitad gato peludo
mitad mofeta burlona
con unos bigotes largos
y una pequeña corona.
Desde sus primeros días
todo era desmesura
tales eran sus maullidos
que cruzaban las llanuras.
Pronto reclutó una corte
entre gatos y mofetas
y al otro lado del mundo
llegaron sus grandes tretas.
En Asia se echó una novia
que sus maullidos calló
se casó a los cuatro días
y al poco se divorció.
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