Érase una vez un hada
que estaba muy resfriada.
Tenía mocos, tenía tos
y un estornudo feroz.
Cada vez que estornudaba
Todo el bosque se volaba.
De su boca un gran tornado
salía siempre disparado.
Era tal el estornudo
que asustaba hasta al más duro.
Arrastraba piedras, ranas,
Y hasta ovejas que dan lana.
Como estaba muy malita
fue a visitar al doctor,
que le mandó unos polvitos
para quitarle la tos.
Un jarabe poco a poco
para acabar con los mocos,
y para los estornudos,
una cuerda con mil nudos.
Asustada estaba el hada,
¿Para que será la cuerda?
Se preguntaba intrigada.
Con la cuerda volvió al bosque,
ya estaba un poco mejor,
enseñó la cuerda a todos
preguntando su función.
De repente un cosquilleo
de nariz hada sintió.
Cada uno agarró un nudo
y la cuerda se estiró,
al tiempo que un estornudo
todo el bosque atravesó.
Ya no volaban las ranas
ni tampoco las ovejas,
por que a la cuerda anudada,
todo el bosque se agarraba.
Con el tiempo y reposando
el hada se fue curando.
Ahora ya no estornudaba
Y la cuerda le sobraba.
Como hay que reciclar,
Algo había que inventar
y con ingenio y esmerode la cuerda hizo un tendedero
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